Hojaldre, masa filo y brick: tres masas y siete recetas muy fáciles para el picoteo del finde

Hojaldre, masa filo y brick: tres masas y siete recetas muy fáciles para el picoteo del finde

El otro día, en el supermercado, no pude evitar escuchar una conversación entre un padre y sus hijos. Buscaban algo desesperadamente, lista de la compra en mano: “Solo hay hojaldre, servirá igual”; “No papá, mamá ha dicho masa filo, no es lo mismo”. El chico tenía tenía razón, pero conociendo sus diferencias tanto el hojaldre como las masas filo y brick nos pueden solucionar el picoteo del finde en un periquete.

Hoy las tres masas se encuentran fácilmente en la sección de refrigerados de casi cualquier supermercado, incluso con versiones sin gluten y veganas. Mientras que la filo y la brick sí podrían ser intercambiables en casi cualquier receta, el hojaldre presenta características más particulares por su propia naturaleza. Las tres son un lienzo en blanco ante nuestra creatividad culinaria, pero conviene saber cómo manipularlas.

El hojaldre y sus mil capas: ideas para sacarle partido en el aperitivo

La característica más obvia del hojaldre viene definida por su propio nombre; es una masa que, una vez horneada, crece para formar multitud de finas hojas o capas crujientes y sabrosas. Es una masa laminada y de las más complejas de elaborar artesanalmente, todo un reto de los grandes retos de los pasteleros y panaderos profesionales.

El buen hojaldre se compone de harina, mantequilla de buena calidad, agua y sal, si bien algunas marcas comerciales emplean grasas vegetales. Es más que recomendable leer bien las etiquetas para dar con un hojaldre de buena calidad.

Hojaldre Laminado

En la cocina salada la masa de hojaldre podemos usarla de mil maneras: como base de tartas, pasteles y tartaletas, para formar empanadas y empanadillas, para cubrir cuencos de sopa, guisos o pasteles al estilo británico… y para crear todo tipo de aperitivos y pequeños bocados.

Podemos encontrar incluso ya listos volovanes y canapés de hojaldre listos para rellenar y usar, pero merece la pena comprar una masa entera para darle forma a nuestro gusto. Si optamos por las refrigeradas nos evitamos el incordio de recordar la descongelación.

Flores de hojaldre, salmón y calabacín

Flores de hojaldre
  • Ingredientes. 1 lámina de hojaldre rectangular muy frío, 2 calabacines, 200 g de salmón ahumado, 50 g de queso crema a temperatura ambiente.
  • Elaboración. Cortamos el hojaldre en cinco tiras a lo ancho, de igual grosor. Reservamos en la nevera mientras cortamos el calabacín en discos finos (12 por unidad) y el salmón ahumado en tiras de un par de centrímetros de grosor. Espolvoreamos la superficie de trabajo con harina y colocamos las tiras de hojaldre. Untamos con queso crema, colocamos 12 discos de calabacín encima de cada una y cubrimos con las tiras de salmón ahumado. Doblamos la parte inferior del hojaldre hacia arriba y enrollamos. Colocamos sobre una bandeja de horno con papel sulfurizado y horneamos a 210ºC durante 14-15 minutos o hasta que esté dorado. También podemos cerrar el extremo del hojaldre con un palillo, por evitar que se abra con el calor.

Receta completa | Flores de hojaldre, salmón y calabacín: receta fácil y rápida con vídeo incluido

Hojaldres de espárragos y jamón

Picoteo Esparragos
  • Ingredientes. 1 masa de hojaldre, 500 g de espárragos trigueros finos, 2 lonchas de jamón serrano 2 lonchas de queso Edam (o similar), 1 huevo, 1 cucharadita de semillas de sésamo, sal y pimienta negra molida.
  • Elaboración. Cortamos el hojaldre en cuadrados de unos ocho centímetros y los colocamos sobre una hoja de papel antiadherente en un plato para horno. Lavamos los espárragos y cortamos la parte inferior más dura, procurando dejarlos del mismo tamaño. Cortamos las lonchas de jamón y queso de un tamaño inferior al hojaldre. Colocamos el jamón sobre el hojaldre, 2-3 espárragos y el queso. Doblamos dos esquinas hacía el interior de tal forma que podamos cerrar cada hojaldre. Batimos el huevo con el que recubrimos los hojaldres con un pincel, esparcimos el sésamo. Horneamos, a 180ºC, por unos 25-30 minutos máximo.

Receta completa | Hojaldres de espárragos y jamón. Receta fácil para el picoteo

Tostas de hojaldre con tomate

Tostas
  • Ingredientes. 1 cebolla, 1 lámina de masa de hojaldre, 2 cucharadas de leche, 100 g de queso para untar, 1 cucharada de aceite de oliva, 3 o 4 tomates maduros, orégano y sal.
  • Elaboración. Empezamos cortando la cebolla en rodajas finas y la freímos con aceite de oliva en una sartén a fuego lento durante diez minutos, removiendo de vez en cuando hasta que esté tierna y quede confitada. Desenrollamos la masa, cortamos en cuatro trozos y colocamos en una bandeja de horno engrasada. Añadimos una cucharada de leche al queso y mezclamos bien. Untamos cada trozo de hojaldre, dejando un borde alrededor que pintaremos con la otra cucharada de leche. Colocamos el tomate en rodajas y repartimos la cebolla, Añadimos sal y orégano y horneamos unos 15 o 20 minutos a 220ºC, hasta que el hojaldre se dore.

Receta completa | Receta de tostas de hojaldre con tomate

Masa o pasta filo, delicadas hojas de Grecia y Turquía

Filo

Aunque algunas versiones llevan también aceite, la masa filo está elaborada básicamente con harina de trigo y agua, formando capas muy, muy finas y delicadas que necesitan humedad para no romperse al contacto con el aire.

Para trabajar con ellas se recomienda tener listo un cuenco con aceite o mantequilla derretida y un pincel, para ir untando cada capa a medida que se extiende. Las demás hay que dejarlas protegidas bajo un paño ligeramente húmedo, o el papel protector que viene con el paquete.

Es algo puñetera -como diría mi madre- precisamente porque se rompe casi con mirarla, pero ahí reside su magia: superponiendo muchas capas de masa filo logramos un efecto similar al hojaldrado. Es estupenda para hacer dulces debido a que absorbe muy bien la grasa y los azúcares, pero también resulta ideal para bocaditos crujientes de picoteo.

Cestitas caprese de pasta filo

Cestitas caprese
  • Ingredientes. 8 láminas de pasta filo, salsa de tomate, tomates cherry, mini bolas de mozzarella, albahaca fresca, pimienta negra, aceite de oliva virgen extra, queso rallado para fundir (opcional).
  • Elaboración. Precalentar el horno a 180ºC y engrasar una bandeja de magdalenas o moldes individuales. Disponer la pasta filo en una superficie limpia. Con cuidado, extender una lámina, dejando bien tapadas las demás. Pincelar toda la superficie con aceite de oliva. Colocar con suavidad otra lámina encima y repetir el proceso hasta tener cuatro láminas superpuestas. Recortar cuadrados para forrar los moldes. Colocar dos cuadrados de masa por molde, intercalando las puntas. Cubrir el fondo con un poco de salsa de tomate, repartir tomates cherry troceados, tres o cuatro bolitas de mozzarella y añadir un poco de pimienta negra. Cubrir con queso para fundir. Hornear durante unos 15-20 minutos, hasta que la masa esté bien dorada y el queso fundido. Esperar a que se enfríen un poco antes de desmoldar y decorar con unas hojas de albahaca fresca.

Receta completa | Cestitas caprese de pasta filo

Saquitos de pesto y zamburiñas

Saquitos de filo
  • Ingredientes. 4 hojas de masa filo, 12 zamburiñas, 1 cebolleta pequeña, 6 cucharaditas de café de pesto, 75 gramos de mantequilla, sal.
  • Elaboración. Precalentar el horno a 180ºC. Derretir a fuego lento la mantequilla y dejar templar un poco. Picar la cebolleta en trozos muy menudos. Extender una lámina de masa filo y pincelar de mantequilla. Repetir esta operación con el resto de las láminas. Dividir en seis rectángulos cortando con un cuchillo bien afilado o un corta pizzas. Colocar un montoncito de cebolleta en el centro de cada rectángulo, encima las dos zamburiñas con una pizca de sal y una la cucharadita de pesto. Cerrar los saquitos. Colocar una placa de horno con papel pergamino y hornearlos durante 15 minutos o hasta que los veamos dorados.

Receta completa | Saquitos de pesto y zamburiñas

La masa brick, una variante redonda algo más resistente

Brick

Muy parecida a la filo es la masa o pasta brick, originalmente redonda y más típica de países como Marruecos o Túnez. Se elabora con harina de trigo o sémola, a veces de maíz, y sí suele incorporar aceite. Es fina pero no tan frágil, algo más rústica y más elástica, más sencilla de manejar.

Esta masa se elabora cocinándola aplicando a la plancha una especie de baño maría, que proporciona la temperatura perfecta para gelatinizar los almidones. Así se consigue una elasticidad muy agradecida que permite doblarla sobre sí misma más fácilmente, por eso es perfecta para hacer mini empanadillas, triángulos rellenos, rollitos o paquetes.

Rollitos de brick y queso feta

Rollitos de queso feta
  • Ingredientes. 6 hojas de pasta brick, 200g de queso feta, un huevo, unas hojas de menta, un poco de mantequilla, aceite de oliva para freír.
  • Elaboración. Desmenuzamos el queso feta en un bol y le añadimos el huevo y las hojas de menta picadas. Fundimos un trozo de mantequilla. Sacamos una hoja de brick del envase dejando el resto bien tapado. Cortamos la hoja por la mitad y a cada una cortamos un poco de la parte curva para que quede rectangular. Colocamos una cucharada de relleno dándole forma alargada, doblamos los lados más largos de manera que el relleno quede encerrado entre ellos. Doblamos por la mitad y enrollamos. Repetimos con las demás hojas. Calentamos el aceite en una sartén y freímos los rollitos. Al sacarlos los ponemos en un plato con un papel de cocina para que absorba en exceso de aceite. Servimos bien calientes.

Receta completa | Rollitos de brick y queso feta

Rollitos crujientes de morcilla y manzana

  • Ingredientes. 5 hojas de pasta brick, 1 puerro grande, 1 morcilla tipo asturiana o de Burgos, 50 g de puré de manzana o manzana asada, pimienta negra, sal, aceite de oliva virgen extra.
  • Elaboración. Lavar, pelar y trocear el puerro. Pelar la morcilla y picar la carne. Calentar un poco de aceite y pochar el puerro a fuego suave unos 10 minutos. Añadir la morcilla y mezclar bien. Incorporar la manzana, salpimentar y dejar cocinar tapado unos 15 minutos. Destapar y dejar reducir bien los jugos. Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja. Sacar una hoja de pasta brick y cortar por la mitad. Colocar una o dos cucharadas del relleno cerca de un extremo. Doblar sobre sí mismos los bordes y enrollar con cuidado. Hornear durante unos 20 minutos, hasta que se hayan dorado bien por fuera, vigilando que no se quemen. También los podríamos freír en una sartén con abundante aceite, pero en el horno ahorramos calorías y evitamos que se nos desmonten.

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Foto | iStock

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Cómo hacer un capuccino de setas y queso, el trampantojo más fácil, rápido y delicioso (vídeo incluido)

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Llevábamos mucho tiempo viendo esta receta de capuccino de setas y queso por estos mundos de Internet y teníamos unas ganas locas de probarla. Intuíamos que nos iba a gustar y nuestro instinto no nos ha fallado. No solo la estética es tremenda, porque esta crema de setas y queso da el pego totalmente como capuccino, sino que su sabor nos ha conquistado a la primera cucharada.

Es una receta rápida y fácil de preparar, además de deliciosa (ya lo hemos mencionado, lo sabemos, pero es que está rebuena), que se puede solucionar la papeleta como entrante en vuestras comidas o cenas de Navidad. ¿Os imagináis las caras de asombro de vuestros comensales cuando pongáis estos capuccinos de setas y queso en sus platos? Pues eso, un momentazo digno de presenciar.

Ingredientes

Para 4 personas
  • Setas variadas
    400 g
  • Caldo de pollo
    500 ml
  • Cebolla
    2
  • Leche
    75 ml
  • Queso crema
    200 g
  • Sal
  • Pimienta blanca molida

Cómo hacer capuccino de setas y queso

Dificultad: Fácil
  • Tiempo total
    30 m
  • Elaboración
    15 m
  • Cocción
    15 m

Pelamos las cebollas y las picamos groseramente. Calentamos aceite en una sartén o cacerola y pochamos a fuego suave. Cuando esté tierna añadimos las setas troceadas, bien limpias y sin restos de tierra, y cocemos durante cinco minutos. Regamos con el caldo, sazonamos al gusto y, cuando arranque el hervor, cocemos tres minutos más. Trituramos.

Mientras la crema de setas se cuece, preparamos la de queso. Para ello calentamos el queso crema y la leche en un cacito y sazonamos al gusto (opcional). Removemos bien hasta integrar ambos ingredientes. Vertemos la crema de setas caliente en tazas transparentes, hasta llenar casi del todo. Cubrimos con la crema de queso, ayudándonos de una cuchara para repartirla por toda la superficie. Espolvoreamos con pimienta blanca molida y servimos inmediatamente.

Con qué acompañar el capuccino de setas y queso

Este capuccino de setas y queso es un entrante perfecto para una comida o cena de celebración con amigos y familiares. Su presentación en taza lo convierte en algo sorpresivo, aunque se puede servir en cuencos tradicionales. De cualquier manera está delicioso, sobre todo si lo servimos caliente y acompañado de una copa de buen vino blanco.

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Spot 2. Gastronomía Marinera de la Costa Navia Porcía

Las palabras del crítico gastronómico Carlos Maribona funcionan como hilo conductor del segundo spot del documental “Gastronomía Marinera de la Costa Navia Porcía”.

Guion: Diego Sánchez / Alfonso de la Uz
Realización y producción: Diego Sánchez
Fotografía: Alfonso de la Uz
Sonido, montaje y postproducción: Diego Sánchez / Alfonso de la Uz
Producción ejecutiva: Manu Dg / Alfredo González
Cliente: Fundación Parque Histórico del Navia
Agradecimientos: María Fernández / Pablo Fernández / Daniel Pérez / Elio Fernández / Carlos Maribona / Marco Mata / José Ramón Pérez / Juan Ramón Vila / Pedro Fernández / Aníbal Fernández / José Ángel Gayol / Marcos González / Javier Moral / Cofradía de Pescadores Nuestra Señora de la Atalaya / Restaurante Ferpel / Chiringuito Menos Mal Playa de Porcía / Meson El Centro / Gastro-Bar Marejada / Embarcación Paz del Mar / Pescadería La Lonja / Hotel Casa Xusto / Fartucate

Próximamente, más.

Crema catalana, la receta definitiva para que siempre te salga bien

Crema catalana, la receta definitiva para que siempre te salga bien

La crema catalana o crema quemada es una especie de crema pastelera o natilla con una costra crujiente a base de azúcar caramelizado. Dice la leyenda que su invención fue como otros muchos postres debido a un error, cuando en un convento unas monjas quisieron hacer un flan para un obispo que las iba a visitar y como suele ocurrir en algunas ocasiones, no les quedo bien cuajado.

Para que su eminencia no esperase, las monjitas caramelizaron la superficie y se lo sirvieron, dando origen así a la crema quemada. Leyenda o no, lo cierto es que la crema catalana es un postre que gusta a casi todo el mundo por su suavidad y su toque crujiente“ de caramelo. Pocos son los que se resisten a estas cazuelitas dulces y hoy, siguiendo esta receta, también las podéis disfrutar en casa.

Ingredientes

Para 6 personas
  • Leche entera
    1 l
  • Yemas de huevo
    8
  • Azúcar
    100 g
  • Maicena
    20 g
  • Corteza de limón al gusto
  • Corteza de naranja al gusto
  • Azúcar para caramelizar al gusto

Cómo hacer crema catalana

Dificultad: Fácil
  • Tiempo total
    20 m
  • Elaboración
    10 m
  • Cocción
    10 m

Comenzaremos cascando los huevos y separando la yema de las claras. Estas no las tiréis, podéis aprovecharlas para otras preparaciones.

En una olla ponemos la leche a calentar con la corteza de limón y la rama de canela. Por otra parte en un bol mezclamos removiendo bien, el azúcar y la Maicena, añadimos las yemas batidas y unimos todo con unas varillas.

Cuando la leche rompa a hervir vertemos la mezcla de yemas, azúcar y maicena que la pasaremos por un chino o colador grueso. Removemos a fuego medio y sin parar de remover con una varilla para que no se nos pegue hasta que la mezcla vuelva a hervir de nuevo. Volcamos en unas cazuelitas individuales.

Dejamos enfriar sin tapar y espolvoreamos con el resto del azúcar que habremos repartido entre nuestras cremas. Requemamos con un soplete de cocina hasta que el azúcar se caramelice. Servir fría.

crema catalana

Con qué acompañar la crema catalana

La crema catalana ya es deliciosa por si sola con su costra de azúcar, pero si sois de lo más goloso os aconsejo acompañarla con nata, bizcochos o unos crujientes barquillos.

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Esther Clemente

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American pie: así es la tarta favorita de Estados Unidos (receta imprescindible en Acción de Gracias)

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No hay nada tan americano como una tarta de manzana, o al menos así reza un popular dicho estadounidense. También es conocida la frase "easy as pie", que tiene poco de cierta, pues dominar estos pasteles no es una tarea tan sencilla. Pero no nos adelantemos; ¿qué es exactamente una tarta americana tipo pie? ¿Por qué es el postre favorito de millones de americanos? ¿Realmente hace honor a su fama?

Las hemos visto miles de veces en el cine, la televisión y los dibujos animados. Aunque cada vez son más conocidas en nuestro país, no han calado tanto fuera de sus fronteras, como sí lo han hecho otros de peor calidad. No, no hablamos de esas torres híper azucaradas con pisos de bizcochos pesados llenos de crema de mantequilla y fondant de colores. Una pie es como debería ser un buen pastel tradicional: reconfortante, hogareño, con personalidad propia, elaborado con productos de temporada, y deliciosamente irresistible.

Un icono americano que nació en Europa

Puede que la apple pie o tarta de manzana sea hoy todo un símbolo americano -como ellos mismos claman-, pero ni la receta ni las propias manzanas son originarias de tierras norteamericanas. Aunque, como tantas otras cosas, le dieron su propia forma para convertirla en algo propio. Es lo que tiene la cultura, y casi más la gastronómica: hay influencias y evoluciones de todo tipo.

American Pie de Manzana

Parece ser que los colonos solo encontraron una decepcionante y primitiva variedad de manzano que daba frutos poco apetitosos. Un europeo no puede concebir la existencia sin manzanas, así que se fueron implantando nuevos cultivos que poco a poco evolucionaron hasta dar con todas las variedades que se producen hoy en Estados Unidos.

En cuanto al origen de la tarta, de nuevo hay que mirar a Europa. Parece obvio que los pasteles llamados pie pertenecen también a la cultura británica. Allí además son muy populares en versiones saladas, y por eso muchas veces los traducimos como "empanadas", aunque no sean exactamente lo mismo.

Lo curioso es que la primera receta escrita de una masa parecida se remonta al año 1381, pero no era una tarta dulce. Antiguamente se elaboraban las masas llamadas "ataúd" o "castilletes" –chastletes-, para guardar o acoger frutas y frutos secos, que sin embargo no estaban pensadas necesariamente para ser comidas y, desde luego, no eran un postre como lo entendemos hoy.

Siglos más tarde, cuando el azúcar dejó de ser un ingrediente prohibitivo, empezaron a popularizarse más entre el pueblo los pasteles dulces. Así aparecen ya en el siglo XVI tartas de manzanas muy parecidas en tierras holandesas, con la también conocida Appeltaart. En países centroeuropeos encontramos otras versiones, como la Gedeckter Apfelkuchen, y, si ampliamos el espectro, podemos hablar ya de las tartas de manzana francesas, italianas o españolas -aunque aquí hemos sido tradicionalmente más de bizcochos-.

American Pie

Pero la american apple pie y todas sus variantes tienen una personalidad propia que las ha convertido en un icono de la dulcería estadounidense, sobreviviendo a modas y tendencias, imprescindibles en cualquier celebración familiar como Acción de Gracias.

Al igual que la fiesta estadounidense por excelencia, la apple pie llegaría por tanto de la mano de los colonos británicos, quienes fueron trayendo sus propias costumbres. Hay referencias en el siglo XVIII a un pudding de manzana o Marlborough pudding que al parecer era muy similar, incluyendo la adición de huevos al relleno.

El libro American Cookery de Amelia Simmons, publicado en 1797, ya incluye una receta de la tarta de manzana con todas las características reconocibles: un pastel relleno de manzanas semicocidas con especias, limón y azúcar, cubierto también con una porción de masa por encima.

American Pie

Se dice que la costumbre de tomar la tarta de manzana con helado de vainilla se originó en 1890 en el Hotel Cambridge del condado de Washington de Nueva York, cuando lo puso de moda Charles Watson Townsend, quien siempre cenaba en el restaurante. Sin embargo, parece que la expresión Pie à la Mode, que identifica esa forma de servirla, la acuñó Nicola Rawlins en 1888 en Inglaterra.

Fuera como fuese, la típica tarta con helado es ya un símbolo que los americanos han convertido en propio.

Anatomía de una american pie tradicional

Como toda receta popular de tradición familiar, y más en un país tan grande y diverso, es difícil establecer una única receta válida de tarta americana. Sin embargo, a pesar de las variaciones y versiones, sorprende que la elaboración básica sea prácticamente igual y permanezca casi inmutable con los años.

American Pie. Masa

Lo que distingue a estas tartas es su masa, que debe ser algo hojaldrada pero sin ser hojaldre, muy rica en mantequilla u otra grasa para crear el efecto de capas quebradizas: es lo las hace tan deliciosas. La forma tradicional pide un molde profundodeep dish-, siendo los más bonitos aquellos que tienen los bordes ligeramente inclinados y rizados. Si el molde es más simple, lo habitual es decorar el borde pellizcando la masa o marcando con un tenedor.

Estos pasteles están pensados para acoger un relleno de frutas, hortalizas, frutos secos, chocolate o ciertas cremas, por lo que debe ser resistente y evitar desbordamientos y fugas. Normalmente se cubre con otra capa de masa, que puede ser completa -con aberturas para dejar escapar el vapor- o creando un efecto de rejilla o diseños más sofisticados.

American Pie Relleno

Una auténtica american pie se sirve en el mismo molde, nunca se se extrae por completo, y jamás se decora a posteriori, como sí ocurre con las tartas de tipo bizcocho -con la excepción de las que llevan merengue-. Se suele acompañar con helado de vainilla u otro sabor, nata montada, crema inglesa, caramelo o alguna salsa o sirope de chocolate o frutos.

American pie y cultura popular: por qué es el postre favorito de los estadounidenses

Ni cheesecake, ni cupcakes ni cookies; la clásica american pie es el verdadero icono dulce americano, un símbolo de su cultura gastronómica popular que mantiene su estatus como postre favorito generación tras generación. ¿Cuántas veces hemos visto estas tartas en películas y series?

American Pie Vintage

No hay diner que no tenga una buena selección de tartas en su mostrador, y las típicas cafeterías de pueblo o carretera casi siempre lucen carteles anunciando las especialidades -y presumen de tener "la mejor" del condado-. Imprescindible en las fiestas populares, ferias y barbacoas, en los potlucks y eventos vecinales, se hornean para regalar, compartir y vender con fines solidarios, se celebran concursos y amenizan las jornadas laborales de policías y sheriffs de todo el país, siempre con una buena taza de café, a cualquier hora del día.

GIF animado

Porque a pesar de ser un postre, estas tartas se consumen ya a lo largo de toda la jornada, como desayuno, almuerzo, merienda o sustituyendo la cena. Es el típico capricho que te permites cuando necesitas algo reconfortante, o un antojo dulce que te puede sorprender en plena noche o cuando vuelves de fiesta o de trabajar y necesitas alimentar el cuerpo y el alma.

Son tartas que se asocian a tiempos pasados, a la familia y al hogar. Es ese postre que cualquier americano recuerda de su infancia o que asocia a la imagen idílica hogareña familiar, convertido en la icónica estampa estadounidense en los años 50. Por eso nunca falta una buena pie en Acción de Gracias, la quintaesencia de la cultura americana popular, o el 4 de julio.

Según el American Pie Council, la tarta de manzana es la favorita del país, seguida por la tarta de calabaza, la de nueces pacanas, la de plátano y la de cerezas. Muchos las asocian a la cocina de su madre, recordando el postre con nostalgia, y reconocen comerlas habitualmente en el desayuno, como almuerzo o snack entre horas.

El día 14 de marzo se celebra el Pi(e) Day -por su asociación con el número pi, 3,14-, una excusa como otra cualquiera para festejar la pasión por las tartas por todo lo alto. Y, por supuesto, no podemos olvidar la archiconocida canción ‘American Pie’ de Don McLean, que habla de la cultura musical del país, o la saga de películas del mismo nombre. La vigencia de la expresión "As american as apple pie" es incuestionable.

Principales tipos de tartas

American Pie Tartas Frutas

Las american pies se pueden dividir en varios grupos principales, según el contenido de su relleno:

  • De fruta fresca. Las tartas de fruta de temporada son probablemente las versiones más antiguas y sencillas. La más popular es la tarta de manzana, que puede ir sola o acompañada de frutos secos, además de azúcar y especias. También son muy apreciadas las tartas de melocotón, cerezas, ciruelas, pera, uva, frutos del bosque, fresas, ruibarbo o albaricoques.
  • De crema fresca. El relleno cosiste en una mezcla cremosa que generalmente cuenta con nata como base. Se puede combinar con chocolate, zumo o puré de frutas, algún licor o diferentes aromas. Lo habitual es que solo tengan la masa de base, y a veces se coronan con merengue o más nata montada. Las más auténticas hornean en blanco la masa antes de rellenarlas para dejarlas reposar en la nevera lo justo para que la base no se vuelva correosa.
  • De crema cocida. Es decir, con un relleno tipo natillas, con huevo y otros espesantes que dan más consistencia después del horneado o reposo. Hay muchas variantes, incluyendo las famosas tartas de calabaza y de boniato, además de la tarta de lima –key lime– o de limón y merenguemeringue lemon-, que puede tener base de leche condensada o una especie de curd. Ciertas versiones sureñas incluyen incluso alubias, sin dejar de ser dulces.
American Pecan Pie
  • De frutos secos. La versión más famosa es la pecan pie o tarta de nueces pacanas, otra de las imprescindibles en Acción de Gracias. Son deliciosas pero muy calóricas y más pesadas que las anteriores, ya que el relleno consiste en una combinación de azúcar, frutos secos, mantequilla o nata, huevo y diversos aromas, incluso caramelo, ron u otros licores.
  • Con gelatina. Son una variedad de las anteriores, que incorporan gelatina a la crema para dar una mayor estabilidad. Entre ellas destacan la chiffon pie, aligerada con claras de huevo montadas, o la bavarian pie, algo más densa y que se suele hacer de chocolate.
  • Otras tartas. Fuera de los grupos principales existen recetas más específicas, muy asociadas a regiones concretas, como la sureña chess pie. Puede adoptar diversas formas aunque se distingue por ser muy simple y extremadamente dulce. Curiosamente, la Bostom cream pie no es una tarta ídem, más bien un pastel cake.

Además existen variaciones que combinan sabores clásicos con la tarta de queso, recetas con una base de galleta triturada –gingersnap o con frutos secos, y versiones más libres como las mini tartas -a modo de empanadillas con diversas formas- o las humble pies, sin utilizar molde, como una galette.

Cómo conseguir una american pie perfecta

American Pie Rodillo

El aura casi sagrada que rodea a estas tartas hace que su elaboración esté algo rodeada de misticismo, a pesar de su aparente sencillez. Para quien ha crecido en esa cultura debe ser difícil estar a la altura de los recuerdos de la infancia, pero para lograr esa american pie perfecta solo hay que tener en cuenta algunos aspectos básicos:

  • Utilizar mantequilla de calidad fría. Hace que manejar la masa sea mucho más fácil, aporta un sabor delicioso y permite obtener esa textura hojaldrada, fina y crujiente, tan característica. Si la usamos sin sal habrá que salar manualmente la mezcla.
  • Agua helada, con moderación. Ayuda a dar la consistencia necesaria a la masa pero siempre hay que agregarla poco a poco, pues la cantidad exacta puede variar mucho debido a diferentes factores. Si nos pasamos, podemos estropear la textura.
  • Huevos y lácteos aportan más estructura. No son ingredientes esenciales pero hay recetas que los agregan. Permiten disminuir la cantidad de grasa y hacen que la masa tenga una estructura más manejable, elástica; será más tierna y cogerá un color más dorado.
  • Un pequeño toque de azúcar. El azúcar, mejor si es moreno, agrega sabor, color y textura, en pequeñas cantidades. Una buena opción es espolvorear azúcar moreno de grano grueso sobre la masa ya estirada, antes de hornear.
American Pie
  • A mano se hace mejor. Triturar la mantequilla con la harina usando un robot es lo más fácil, pero apretujar todo con las manos es más fácil -y divertido- para obtener una masa hojaldrada. No hace falta que la mantequilla desaparezca por completo, los pequeños trocitos darán más sabor y textura.
  • Plegados para un hojaldrado rápido. Cuando la masa ya no tiene restos de harina seca, un buen truco es estirarla y plegarla como si hiciéramos hojaldre, precisamente para lograr esa textura de capas crujientes. Se estira con forma de rectángulo y se doblan hacia el centro los dos laterales largos; después se vuelve a doblar para darle forma alargada, y por último se hace un pliegue de arriba hacia abajo, obteniendo un pequeño cuadrado de masa en capas.
  • Refrigerar antes de formar y hornear. Es conveniente dejar enfriar en la nevera la masa unos 30 minutos antes de estirar y forrar el molde, sobre todo si la cocina está muy caliente. Pero tampoco hay que pasarse de tiempo o podría quedar demasiado dura. Una vez cubierto el molde, se recomienda volver a enfriar en la nevera.
  • ¿Qué molde usar? Aunque podemos usar el molde de tarta rizada que tengamos por casa, la auténtica american pie pide unos 3-5 cm de profundidad, especialmente con los rellenos de fruta fresca. El diámetro medio aceptable debería ser de entre 22 y 25 cm. El metal transmite mejor el calor, si bien la cerámica es más bonita y el vidrio luce muy elegante en la mesa. Hay que tener en cuenta que, cuanto más oscuro, más rápido se horneará la masa.

Trucos e ideas para probar en casa

¿Sin tiempo o ganas de complicarnos con la masa? Aquí nadie nos va a desheredar si usamos hojaldre refrigerado o si optamos por nuestra receta de masa brisa, quebrada o pasta frolla favorita. A mí me gusta combinar harinas integrales de diferentes cereales para darle un toque más rústico y con más sabor, y los frutos secos molidos o picados hacen que la masa sea aún más sabrosa.

En algunas zonas de Estados Unidos es típico acompañar las tartas con queso cheddar; si os parece demasiado raro podéis probar añadiendo un poco de queso rallado por encima de la masa, justo antes de hornear. La mezcla funciona sorprendentemente bien con las tartas de fruta, sobre todo la clásica de manzana.

El corte de la fruta va en gustos, pero hay que procurar que nunca quede semicruda. Muchos expertos recomiendan cocer el relleno ligeramente antes de montar la tarta, para que la manzana -u otras- ya esté ligeramente cocinada y haya empezado a reducir los jugos. Si queremos evitar un relleno demasiado húmedo, podemos espesar con algo de maizena u otra harina, almendra molida o un espesante específico para estos menesteres.

American Pie Corte

Para darle más gracia a la presentación final se puede cubrir la parte superior con recortes de masa en forma de estrellas, corazones, hojas o cualquier otro cortador de galletas que tengamos en casa. También es divertido añadir letras para crear pequeños mensajes, o cubrir con un crumble de frutos secos, mantequilla, especias y azúcar.

A la hora de hornear, un buen truco es comenzar a temperatura muy alta -unos 210-220ºC- para bajar a 180ºC pasados los primeros 15-20 minutos. Así la masa estará más dorada y crujiente. Si los bordes empiezan a tostarse demasiado se pueden cubrir con papel de aluminio o un protector especial. Cuando el relleno burbujee, es un signo de que estará ya casi lista para salir.

En esta época apetece mucho degustar la tarta de manzana o de otras frutas templada, pero nunca hay que servirla recién hecha. El relleno, muy jugoso, necesita asentarse, por eso conviene dejarlas enfriar por completo antes de cortar. Después sí podemos recalentarlas un poco, con calor residual del horno, o encendiéndolo a baja temperatura unos minutos.

El contraste de la tarta templada con una bola de helado de vainilla o buena nata montada en casa convierten estas tartas en un postre irresistible. ¿Cuál es vuestra favorita?

Imágenes | iStock – Unsplash – Joy

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American pie: así es la tarta favorita de Estados Unidos (receta imprescindible en Acción de Gracias)

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Directo al Paladar

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Liliana Fuchs

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